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Calidad desde la semilla hasta tu taza

La luz, la temperatura, la humedad, el suelo y el agua son factores esenciales para cultivar el mejor café orgánico; Estos recursos ideales, presentes en nuestros cultivos en Minas Gerais, rodeados de colmenas que lo polinizan, en beneficio de su producción, sabor y calidad, se exploran con delicadeza. Asimismo, las buenas prácticas de cultivo dependen de las condiciones climáticas porque, debido al sutil estímulo de las lluvias, la floración de la planta de café no se detiene; y a su vez, estimula a su fruto que crece rápidamente y comienza a madurar, justo cuando la planta de café requiere más nutrientes.

Una buena semi-sombra con follaje extrae mucha agua del suelo, ayudando así a la conservación ideal de las raíces de la planta de café, bajo una sombra perfectamente controlada, ya que el crecimiento y la cosecha del año siguiente dependerán de ellas. La sombra y los árboles de los bosques que la rodean, modifican el ambiente, enfriando el aire y aumentando su humedad y producen desechos biológicos que fertilizan naturalmente el suelo. Son bosques naturales, tan estrictamente controlados en Brasil, y otros árboles plantados con la intención de mantener el equilibrio ecológico que genera naturalmente el medio ambiente y que atrae microorganismos e insectos que ayudan a combatir las plagas de forma natural.

Los frutos se cosechan cuando están muy maduros. La limpieza o el lavado de los granos y el secado son tan importantes como su cultivo, ya que nuestro café especial requiere el mantenimiento de un cierto grado de humedad, que permanecerá así hasta el tostado.

Existe un estricto control del secado de la fruta del café, ya que no madura de manera uniforme; por esta razón se inspeccionan los cultivos en varios puntos durante la cosecha y se cosechan solo después de su completa maduración. Esto significa que no todos los granos estarán en la misma fase de secado.

El almacenamiento de los granos debe ser cuidadosamente preservado. La mejor manera para mantener la calidad de los granos es almacenarlos en bolsas hechas con materiales de fibra natural, ya que además de facilitar la manipulación, permiten la circulación del aire, protegen el producto, no contaminan el medio ambiente y son reutilizables.